En la caja. El cliente acerca el celular al hablador y se abre la transferencia de Bancolombia con el código del comercio ya cargado, listo para enviar. Sin cambiar de app y sin teclear cuentas.
Toca una vez · Cambia cuando quieras
Con un pequeño chip NFC, cualquier persona con un celular moderno toca y aterriza al instante en la página que tú elijas — tu menú, tu formulario de reservas, tu portafolio, tu Instagram, lo que sea. Sin app que descargar, sin QR que escanear. Solo tocar.
Hacemos cada producto a medida con tu logo, marca o diseño.
01 / Programado una vez. Útil para siempre.
La mayoría de las herramientas NFC te encierran: lo que se escribe en el chip es lo que el visitante ve, para siempre. Si tu enlace cambia, tienes que tirar el chip y empezar de cero.
Las etiquetas NFC de LinkMetry se programan una sola vez y duran toda la vida.
Como parte de nuestro servicio, escribimos un único enlace corto de LinkMetry en cada chip — y de ahí en adelante, tú cambias el destino desde tu panel cuando quieras. El chip nunca se vuelve a tocar.
Eso significa:
02 / Por qué NFC funciona mejor que el QR
El cliente solo acerca el celular y se abre el menú. Sin abrir la cámara, sin enfocar, sin esperar a que reconozca el código, sin tocar el enlace.
Para muchos, ‘toca aquí con tu teléfono’ es más intuitivo que ‘abre la cámara, apunta al QR y toca la notificación’.
Un QR puede fallar con reflejos, suciedad, mala impresión o si está muy pequeño. NFC no depende de la cámara.
Una etiqueta NFC se integra en una tarjeta, un sticker, un hablador o un menú físico. No ocupa el espacio de un código grande.
En restaurantes con imagen sofisticada, el gesto de tap se percibe más elegante que escanear un cuadrado.
Un QR puede ser fotografiado, reemplazado o pegado encima por alguien malintencionado. Una etiqueta NFC programada es más difícil de copiar.
Además de abrir el menú, una etiqueta NFC puede llevar a una página por mesa, idioma, promoción, reseña, pago, Wi-Fi o programa de fidelidad.
03 / Para quién está hecho
Etiquetas NFC en mesas y mostradores que siempre abren el menú más reciente, incluso cuando cambian precios o platos.
Un hablador NFC pequeño en la caja, el portacomandas o junto a la puerta — el cliente contento acerca el celular y aterriza en el formulario de reseña de Google, listo para escribir. Reapúntalo a otro perfil de reseñas o a una campaña de temporada cuando quieras, sin reemplazar el hablador.
Convierte cada habitación y cada zona común en un punto de auto-servicio. Coloca etiquetas NFC en mesas de noche, puertas, directorios in-room, displays del lobby, señalización del gimnasio y la piscina, o incluso en la tarjeta-llave — los huéspedes tocan para acceder a la clave del Wi-Fi, el menú de room service, los horarios de desayuno, las reservas del spa, el late check-out, las solicitudes de housekeeping, las recomendaciones locales o una encuesta de satisfacción. Cambia precios, horarios u ofertas desde el panel apenas se modifican; sin reimprimir carpetas, sin reemplazar señalización. Ideal para hoteles boutique, resorts, B&B, alquileres vacacionales y hostales que quieren una experiencia moderna y sin fricción para el huésped, sin necesidad de una app.
Etiquetas NFC en buses turísticos, exhibiciones de museos, paradas de tours a pie y guías de ciudad que llevan a los visitantes a itinerarios, audioguías, páginas de reserva o recomendaciones locales — y que se actualizan a medida que cambian rutas, precios o temporadas.
Tarjetas de identificación NFC que enlazan a biografías de equipo actualizadas o a flujos de check-in.
NFC dentro del empaque que lleva al cliente a información del producto, registro, garantía o página de re-compra.
Pulseras y carteles NFC que dirigen a los asistentes a la sesión correcta, al patrocinador o a la página del after-party en tiempo real.
Tarjetas de presentación NFC que comparten datos de contacto, tu última presentación o un enlace de reservas — y que puedes actualizar de un día para otro.
Si tienes un objeto físico y una página digital donde quieras que la gente aterrice, NFC los puede conectar — escríbenos si tu caso de uso no está en esta lista.
04 / Cómo funciona
Tres pasos. Te acompañamos en cada uno.
Cuéntanos qué quieres que el NFC haga por tu negocio — te explicamos las posibilidades, te recomendamos la configuración correcta para tu espacio o producto y respondemos cada pregunta en el camino. No necesitas conocimientos técnicos.
Conseguir los chips correctos, programarlos y dejarlos listos para usar es parte del servicio. No necesitas comprar equipos, instalar apps ni aprender nada técnico.
Una vez tus etiquetas NFC estén funcionando, te mostramos cómo entrar a tu panel, cambiar a dónde apunta cada etiqueta, leer tu analítica y ajustar tus campañas sobre la marcha. Tú mantienes el control de los destinos para siempre — sin volver a tocar los chips.
Cada toque queda registrado como un evento de clic desde el primer día — vas a ver cuáles etiquetas están funcionando y cuáles necesitan un ajuste.
05 / Precios por volumen
Por unidad, en COP. Incluye programación del chip y tu URL.
| Producto | ≤ 20 unidades | 21–50 unidades | > 50 unidades |
|---|---|---|---|
| Tarjetas | 60.000 | 50.000 | 40.000 |
| Habladores | 80.000 | 70.000 | 50.000 |
| Placas | 80.000 | 70.000 | 50.000 |
| ¿Algo especial? | Cotización a pedido. Escribir por WhatsApp Escribir por correo | ||
06 / El catálogo NFC
Elige el formato y envíanos tu URL. Manda tu logo, tu marca o el diseño que quieras: nosotros personalizamos el producto. Llega listo para tocar.
En la caja. El cliente acerca el celular al hablador y se abre la transferencia de Bancolombia con el código del comercio ya cargado, listo para enviar. Sin cambiar de app y sin teclear cuentas.
Un hablador pequeño en el mostrador. El cliente contento toca y aterriza en el formulario de reseña de Google, abierto y listo para escribir.
El guía lleva el gafete. Los turistas tocan para registrarse en el tour, ver la ruta del día o abrir la audioguía.
Tarjetas en cada mesa. El comensal acerca el celular y abre tu menú vivo, en su idioma. Tú lo actualizas; la tarjeta no cambia.
Entregas la tarjeta. El otro celular toca una vez y tu nombre, cargo, teléfono, correo y redes aterrizan en su libreta.
Una tarjeta en la mesa de noche. El huésped toca para llamar al conserje, pedir servicio a la habitación o solicitar limpieza, sin marcar a recepción.
Una tarjeta junto a la cama. El huésped toca para ver el wifi, los horarios del desayuno, el late checkout y la docena de cosas que normalmente preguntan dos veces.
Un botón junto a la puerta. Los pasajeros tocan para ver la ruta del día en su idioma, la próxima parada o dejar al conductor una calificación rápida.
Una placa junto a la pieza. El visitante toca para leer la ficha, escuchar la audioguía en su idioma o reproducir una visita guiada.
Una placa en la recepción del piso. Los acompañantes tocan para registrar su llegada, confirmar la habitación que visitan y dejar atrás la planilla de papel.
Un sticker en la caja. Quien recibe toca para ver qué llegó, quién lo envió, las indicaciones de cuidado o el video de armado.
Una marca pequeña sobre el empaque. El cliente toca para ver el origen y las notas de preparación, y vuelve a comprar su favorito en la misma pantalla, sin escanear ningún QR.
Una manilla o gafete. Los asistentes tocan para abrir la agenda, el plano del recinto, la próxima charla o un mensaje a los organizadores.
Una tarjeta junto a la salida. Al salir, el cliente toca y aterriza en tu formulario de reseña abierto: Google, Yelp, TripAdvisor, lo que prefieras.
Una tarjeta sobre el escritorio. El nuevo cliente toca y ve tus servicios, tus horarios y una pantalla para agendar lista para confirmar.